Figma ha lanzado una suite de funciones de IA que está dividiendo a la comunidad de diseño: los entusiastas ven una herramienta de superpoderes; los críticos, una amenaza existencial para la profesión. La realidad, como siempre que se examina de cerca, es bastante más matizada que ambos extremos.

Make Designs: de un prompt de texto a un prototipo funcional

La función más disruptiva de la suite es Make Designs: describes en texto lo que quieres —por ejemplo, "app de fitness con calendario semanal, registro de ejercicios y estadísticas de progreso, estética minimalista en tonos azules"— y Figma genera un prototipo funcional completo con componentes coherentes entre pantallas. En fase de adopción amplia, los resultados son notablemente sólidos para wireframes y primeras iteraciones, pero requieren un refinamiento manual considerable antes de llegar a producción: la coherencia del sistema de diseño, la accesibilidad de contraste y la adaptación a los breakpoints reales de un producto siguen exigiendo intervención humana experta.

Rename Layers: el fin del archivo "Frame 47 copy 3"

Una función mucho menos espectacular en el marketing pero con un impacto diario enorme es el renombrado automático inteligente de capas según su función visual real, sustituyendo la habitual maraña de "Rectangle 12", "Group 4" o "Frame 47 copy 3" que hace ingobernable cualquier archivo heredado de un equipo grande. Cualquier diseñador que haya tenido que auditar un archivo de otra persona sabe que esto no es un capricho estético: ahorra horas de trabajo de handoff con desarrollo y reduce errores de implementación.

Auto Layout con sugerencias de IA

Complementando lo anterior, Figma ha añadido sugerencias de Auto Layout impulsadas por IA que convierten diseños estáticos y manuales en sistemas flexibles y responsivos casi automáticamente. Antes, convertir un diseño rígido en un componente que se adaptara a distintos tamaños de pantalla era un proceso manual y propenso a errores; ahora la herramienta detecta patrones de espaciado y jerarquía y propone una estructura de Auto Layout coherente, que el diseñador solo tiene que aprobar o ajustar.

Translate: localización de interfaces sin rehacer el archivo

Figma AI puede traducir todos los textos de un diseño a cualquier idioma y adaptar el layout automáticamente para acomodar textos más largos o más cortos, un problema clásico al traducir del inglés a idiomas como el alemán o el finés, donde las palabras suelen ocupar bastante más espacio. Para equipos que lanzan productos en múltiples mercados, esto elimina semanas de trabajo manual de localización de diseños que antes recaía en un diseñador junior o, peor, en el propio equipo de desarrollo improvisando ajustes de última hora.

Lo que la IA sigue sin poder resolver

Figma AI sigue siendo incapaz de entender el contexto de negocio real detrás de un producto, tomar decisiones de UX complejas que impliquen compromisos entre objetivos contradictorios, garantizar accesibilidad genuina más allá de reglas automatizables, o crear sistemas de diseño coherentes de forma autónoma a lo largo del tiempo. El juicio del diseñador sobre qué experiencia necesita realmente el usuario —y no solo qué interfaz es visualmente atractiva— sigue siendo irreemplazable. La IA acelera la ejecución de tareas mecánicas; la estrategia de producto sigue siendo, por ahora, un terreno enteramente humano.

La brecha de productividad entre quien la usa bien y quien no

El dato que más está circulando en agencias y equipos de producto es que los diseñadores que dominan estas herramientas producen aproximadamente tres veces más iteraciones por semana que quienes las ignoran o las usan de forma superficial. Esto no significa que necesiten tres veces menos diseñadores: significa que el listón de lo que se espera entregar en un sprint ha subido, y quienes no incorporen estas funciones a su flujo de trabajo empiezan a quedar fuera de procesos de selección donde la velocidad de iteración es ahora un criterio explícito. Empresas de contratación de perfiles de producto ya mencionan el dominio de Figma AI como requisito en ofertas de nivel semi-senior, algo impensable hace apenas dos años.

El riesgo de la homogeneización visual

Un efecto secundario que empieza a preocupar a diseñadores veteranos es la convergencia estética: cuando miles de equipos usan el mismo generador con prompts similares, los productos empiezan a parecerse entre sí de forma perceptible, con las mismas paletas suaves, las mismas tipografías redondeadas y las mismas disposiciones de tarjetas. Algunos estudios de diseño están respondiendo deliberadamente evitando Make Designs para las fases conceptuales y reservando la IA únicamente para tareas de producción, precisamente para proteger la diferenciación visual de sus marcas frente a la competencia.