Durante tres décadas, India fue la sala de máquinas del software mundial: programadores baratos ejecutando el código que Occidente diseñaba. En 2026 esa narrativa empieza a resquebrajarse, con modelos de lenguaje propios, capital estatal y una generación de startups que ya no quiere subcontratar, sino competir.
TCS e Infosys, los gigantes que ahora temen a la IA que ellos mismos venden
Tata Consultancy Services e Infosys, con más de 600.000 y 300.000 empleados respectivamente, construyeron su imperio facturando horas de programadores a clientes occidentales. La paradoja de 2026 es que la IA generativa, que ambas compañías venden como servicio a sus clientes, amenaza el propio modelo de negocio que las hizo gigantes: si un modelo como GPT-5 o Claude puede escribir y depurar código en minutos, la ventaja competitiva de India -mano de obra técnica masiva y barata- se erosiona. TCS ha respondido invirtiendo en su propia plataforma de IA, TCS WisdomNext, e Infosys con Infosys Topaz, pero ambas siguen dependiendo en última instancia de modelos base de OpenAI, Google o Anthropic bajo licencia.
Los resultados trimestrales de ambas compañías durante 2025 y 2026 muestran crecimientos de ingresos más planos que hace una década, y varios analistas de Nomura y Jefferies han advertido que el modelo de "cuerpos programando por horas" que sostuvo a Bangalore y Pune durante 25 años tiene fecha de caducidad si no se reinventa hacia servicios de mayor valor añadido.
Krutrim y la carrera por un modelo de lenguaje hecho en India
Bhavish Aggarwal, fundador de la plataforma de movilidad Ola, lanzó en 2024 Krutrim AI, presentado como el primer gran modelo de lenguaje entrenado específicamente para lenguas indias -hindi, tamil, telugu, bengalí y otras de las 22 lenguas oficiales del país-. Krutrim alcanzó una valoración de unos 1.000 millones de dólares poco después de su lanzamiento, convirtiéndose en uno de los pocos unicornios de IA generativa fuera de EE.UU. y China. En 2026 la compañía ha ampliado su oferta con chips de inferencia propios, aunque sigue lejos en capacidad de cómputo bruto de los modelos de frontera de Anthropic, OpenAI o Google DeepMind.
El gobierno indio ha respaldado el proyecto IndiaAI Mission, dotado con unos 1.200 millones de dólares, para subvencionar acceso a GPUs y fomentar modelos soberanos, una respuesta directa a la dependencia que India tiene de infraestructura de nube extranjera para entrenar cualquier modelo de tamaño relevante.
Reliance Jio y la apuesta de Mukesh Ambani por la IA de consumo masivo
Mukesh Ambani, el hombre más rico de Asia, ha convertido a Jio -su operadora de telecomunicaciones con más de 450 millones de usuarios- en el vehículo para llevar IA generativa a la base de la pirámide poblacional india. La alianza de Jio con Nvidia para construir capacidad de datacenter en Gujarat, anunciada en 2024, busca ofrecer acceso a IA en hindi y otras lenguas locales a precios de pocos céntimos por consulta, un modelo radicalmente distinto al de suscripciones premium de ChatGPT o Claude en mercados occidentales.
Esta estrategia de volumen extremo -cientos de millones de usuarios pagando casi nada- es exactamente la jugada que ya funcionó con Jio en telefonía móvil, cuando Ambani hundió los precios de los datos móviles en India hasta niveles que forzaron la salida de competidores. Replicarla en IA podría convertir a India en el mayor mercado de usuarios de IA generativa del planeta en volumen, aunque no en el más rentable por usuario.
Bangalore frente a Hyderabad: la geografía interna de la nueva ola
Bangalore sigue siendo la capital indiscutible del ecosistema, con sede de gigantes como Infosys y de startups de IA como Sarvam AI, otro proyecto de modelo de lenguaje indio que ha recaudado capital de Lightspeed y Peak XV Partners. Pero Hyderabad, con el respaldo del gobierno de Telangana y su parque tecnológico HITEC City, compite agresivamente por atraer datacenters e inversión extranjera, incluidos anuncios de Google y Microsoft de ampliar sus campus de nube en la ciudad.
La competencia entre estados indios por atraer inversión en IA reproduce, a escala doméstica, la misma dinámica que Texas y Virginia libran en Estados Unidos: incentivos fiscales, terrenos baratos y promesas de energía barata para ganarse los datacenters que definirán la próxima década económica.
El límite que nadie resuelve: energía y talento senior
India gradúa cada año más de 1,5 millones de ingenieros, la mayor cantera técnica del mundo en volumen, pero varios informes de NASSCOM reconocen que solo una fracción pequeña tiene la formación necesaria para investigación de IA de frontera, frente a producción de software convencional. La brecha de talento senior -investigadores capaces de diseñar arquitecturas nuevas, no solo aplicar modelos existentes- sigue siendo el cuello de botella que separa a India de China o Estados Unidos en la carrera por la IA.
A eso se suma la infraestructura energética: los cortes de suministro eléctrico siguen siendo habituales en varios estados indios, un problema serio para operar datacenters que necesitan disponibilidad de energía prácticamente absoluta. Sin resolver esa base, ni Krutrim ni Jio ni ningún proyecto soberano podrá competir en cómputo bruto con los clústeres de Microsoft, Google o xAI en Estados Unidos.